La culpa: ¿piedra o perla? (parte II)

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Hace un par de semanas arranque la primera parte de un post que trataba el tema de la culpa según la primera definición de nuestro diccionario (ver en blog anterior).  En ella reflejaba mi visión particular de cómo en muchos sentidos, la culpa, echar la culpa a alguien,  tener siempre una disCULPA ajena, y no hacernos cargo de nuestras decisiones ni actuaciones, puede llegar a convertirse en una piedra en nuestro zapato que arruine la forma en la que nos comunicamos con el mundo. 

Sin embargo, existe un enfoque precioso sobre la culpa en su lado más humano que a mí particularmente me ha causado sensación, y que proviene de la Comunicación NoViolenta (de la que muchos sabéis vivo enamorada desde que me encontró).  Esta óptica distinta nos permite ver en la culpa, en mis conversaciones de “auto-culpa” una perla.  Un diamante precioso que nos permite dar luz y claridad a mucho de lo que nos pasa por dentro y vivir con mayor libertad.

Si nos sentamos a pensar detenidamente una situación en la que nos sintamos culpables, probablemente todos encontremos más de una.  La culpa es tremendamente incómoda y nos llega de situaciones muy concretasCulpa = exigencia = juicio (horror de saboteador interno): “me siento culpable por no dedicar más tiempo a mis hijos, por priorizar el trabajo antes que mi casa, por haber hablado mal a una persona, por no cuidar de una relación, por no dejar de fumar, por no ir al gimnasio, por haberme saltado la dieta, por no haber llamado a mi hermano, por no terminar un trabajo”… y así, cientos de miles de posibilidades personales e intransferibles.

De cada una de ellas, de nuestra lista particular, podemos encontrar una riqueza inmensa, y este difícil ejercicio puede abrirte los ojos a generar posibilidades de acción diferentes y de gran valor.  Y es que la culpa, por encima de todo, es un motor de acción en nuestra vida.  Existe y se entiende como un mecanismo de defensa insano porque nos provoca emociones no agradables,  sin embargo es una señal secreta natural muy potente y al alcance de todos.

Cuando yo llego a sentir la verdadera esencia de mi culpa, encuentro la perla.  En el momento en el que soy capaz de describir lo mal que me siento a veces por dedicar horas extras al trabajo en vez de jugar con mis hijos.  Cuando me invade la frustración muchos días si priorizo una llamada de trabajo a una “llamada familiar”.  Cuando me asaltan las dudas de si haré lo correcto, cuando me enjuicio y me castigo por ser una “mala madre”.  Es precisamente cuando le doy ese espacio a la culpa y le doy permiso para que me entristezca, cuando la reconozco en su totalidad.  Cuando vivo todo esto con el único propósito de encontrar la belleza, es cuando la encuentro.  (“¡Hago chás y aparece a mi lado!”)

Parece surrealista, y paradójico.  Lo sé.  Es un cambio de paradigma importante ¿Belleza en la culpa? Un tanto incongruente ¿verdad? A mi también me costó reconocerlo, me sonaba a ciencia-ficción. Tan culpable puedes llegar a sentirte a veces, tan ahogado.

La culpa me habla y me dice: “cuando priorizas otras áreas de tu vida lo que realmente te pasa es que no estas cubriendo tu necesidad de cuidar de tu familia como te gustaría.  Y por eso te sientes fatal”.  Pero si se traducir desde esa necesidad “quiero cuidar de mi familia, quiero dedicarles mas atención” ahí aparece la perla.  ¿Hay algo más bonito y mas humano que querer cuidarles? ¿No hay una riqueza inmensa en que cualquier padre/madre quiera pasar todo el tiempo del mundo con sus hijos y compartir su tiempo y su amor incondicional? Lo que me está regalando la culpa es un deseo sagrado de cuidar la conexión con mis hijos.  Belleza para mis sentidos.  Sin palabras

¿Podemos reconocernos eso?  Podemos cambiar el ángulo y pasar de vivir la culpa como algo enfermizo y darle una oportunidad como “escondite” de un diamante? ¿Aunque sea pequeñito en un primer momento, y esté muy enterrado y con tierra alrededor y apenas podamos verlo bien?

¿Podrías descubrir un rubí, esmeralda o zafiro en cada una de las situaciones de tu listado? Es un viaje muy profundo y requiere de un buen casco de minería, pico, pala, arnés y provisiones, pero no tiene precio el averiguar lo que tu propio juez te dice que necesitas cuidar.  Tal vez solo necesitemos aprender a escucharnos mejor y darnos más auto-empatía con este cambio de percepción.

Desde ese lugar podemos vivir mejor nuestro duelo y entender a la parte que actúa a pesar de sentir culpa.  La parte que elige cubrir otras necesidades (la necesidad de estar segura de que con mi trabajo podré contribuir al bienestar de mi familia por ejemplo).  Igual de hermosa, igual de satisfactoria, sabiendo que hay un trabajo posible a realizar con ambas buscando acciones NUEVAS que cuiden de las dos. Y donde habita la libertad emocional.

¡Qué milagro aprender a no rechazar nada que venga de nosotros, ni a aceptar la lucha!  Si no a entender que mi tristeza, mi rabia o decepción aunque no me gusten me llevan a evolucionar con acciones distintas y a caminos poderosos.

Agradezco de manera INFINITA a Pilar de la Torre por inspirarme cada día en mi vida, – este post tiene sus palabras y mucha de su magnífica voz – Su sabiduría, su maestría y su manera de cuidar las relaciones y la comunicación es un regalo tan preciado para mí como el diamante que encontré en uno de mis talleres junto a ella, cada vez más grande, cada vez más reluciente.

Y a ti, ¿te apetece descubrir el tipo de perla que convive detrás de tu culpa? Como canta Rihanna “Tu y yo somos preciosos como un diamante en el cielo”. Feliz viaje.

02 Diamonds

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COMENTARIOS

  • Susana O. on mayo 13th, 2014

    ¡¡¡Me ha encantado!!!. Y además, he revivido el día del DIAMANTE de la culpa. ¡¡¡Menudo curro!!!. Y no del de escribir ….

    • Loreto Laguna on mayo 13th, 2014

      Susana, super Susana, menúda compi de viaje tengo contigo y que suerte la mía!! ¿Quién nos los iba a decir cuando nos conocimos en aquel taller de bio-danza? mi alma mater en la Comunicación NoViolenta desde que empezamos, vaya telita el recorrido que llevamos juntas, que REGALAZO!! y lo que nos queda, curvas, minas, precipicios, océanos sin fin y amplias praderas llenas de florecillas :-) ¡¡Gracias por todo lo que me aportas!!

      • Susana O. on mayo 13th, 2014

        A ti. ¿O qué crees?. ¿Qué tu no aportas?. Me ha salido muy vasco, ¿no?. Solo me ha faltado el ¡Ené!.
        Bueno, que sigamos siendo compañeras de viaje CNV. Como siempre digo, ya se nos pegará algo….

  • Berta on mayo 13th, 2014

    NUNCA SEGUNDAS PARTES FUERON BUENAS……..
    Fueron …… Una auténtica PERLA!!!!
    (Me ha encantado lo de piedra o perla y desde luego tu brillas como una perla !!!!!)
    (Sentimentalismos a parte jejejeje y sin querer parecer cursi…. ) El enfoque y el lado positivo que transmites hace que brillemos contigo.
    Zorionak!

    • Loreto Laguna on mayo 13th, 2014

      Jajajaja, ya sabía yo que lo de hacer un post con dos partes podía tener riesgos!! La distinción de piedra o perla no es mía, la oí en una de las infinitas charlas a las que acudo para aprender y no recuerdo el nombre del creador :( (que levante la mano si me lee por favor!), Me sirve mucho para simbolizar las dos posibles caras de una moneda y crecer con cada una de ellas. Me alegro mucho que también te haya servido a ti, qué emocionante! Gracias mil

  • Chema on mayo 12th, 2014

    Magnífico post!! Está arrancado del fondo de tu corazón, de tu alma, después de quitarte el casco, el mono de minera emocional y de una ducha de agua templada que se llevó todo el hollín. Gracias por compartir.

    • Loreto Laguna on mayo 12th, 2014

      ¡Cómo me conoces! Tu no habrás sido mi Coach ¿no? ;-) La ducha de agua templada me la di de verdad… bajar a la mina te deja sin fuerzas, pero ¿cómo acompañar a otros si nosotros no lo hemos vivido antes? El riesgo de descubrir tiene la gran recompensa de vivir con ojos nuevos cada día y despertarte con mas fuerza. Gracias Chema.

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